Era el lápiz más pequeño de su clase. Cuando los niños se iban al recreo, todos los lápices salían a respirar porque en un estuche cualquiera se axfisia.
Los lápizes eran grandes y fuertes y éste pequeño y débil; decía que estaba hecho de oro macizo y los otros lápices no le creían y se reían de él porque estaba lleno de polvo.
Un día se fueron todos los niños de la clase a la playa y dejaron los estuches en la arena junto a las rocas.

